
Fernando Savater ganó, como se esperaba, el premio Planeta. Estaba más que cantado. Ya hace casi un año que su nombre sonaba. Así que, blanco y en botella. La duda, en todo caso, era saber la novela: que si acerca de ETA, que si detectivesca, que si sobre hípica. En cualquier caso, a medianoche quedó resuelta: "La hermandad de la Buena Suerte" es el título de su novela.
"Lara siempre mostró entusiasmo por aquella novela, y siempre me presionó para que escribiera una nueva. Y es una lástima que ahora que por fin la he escrito ya no esté", dijo al recoger el cheque, por supuesto. Ah. Sí, de detectives. Presentanda bajo el pseudónimo de "Patricio" y el lema "La curva del Pardo", la novela narra una historia de intriga en la que un hombre rico contrata a unos mercenarios para encontrar a un desaparecido. Ya la leeremos. Toda una promesa de aventura.
Savater sabe, en todo caso, lo que se tiene entre manos. Sí, quedó en 1993 finalista del Planeta con una novela en torno a Voltaire, El jardín de las dudas, el año de Mario Vargas Llosa. Y ya publicó, por ejemplo, una gran novela negra, "Caronte aguarda" en 1981, y mira por donde, que veintisiete años después, vuelve a donde ya estaba. Aunque eso sí, con 601.000 euros en la buchaca.
El gran laberinto era, hasta el momento, la última incursión de Fernando Savater en la literatura de ficción. Una novela juvenil de 2003 cuyas pretensiones no son otras que las de seguir los pasos -aunque sea a gran distancia- de aquellas que él devoró en su infancia y adolescencia, y que tan gratos recuerdos le han dejado. Él, por si acaso, ayer volvió a reivindicarse ensayista y sólo novelista ocasional. "Comparto el entusiasmo por la lectura y por el Premio Planeta", añadió.
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