La Fundación Picasso ha recuperado con una exposición que se inaugura mañana en Málaga la obra plástica del británico Roland Penrose (1900-1984), introductor del surrealismo en su país, y del que se había organizado la última muestra específica en España en 1981, en la Fundación Miró de Barcelona.
Junto a su esposa, la fotógrafa estadounidense Lee Miller -que protagoniza simultáneamente una exposición en la Casa Natal del artista malagueño-, Penrose cultivó una larga amistad con Picasso, de quien se convirtió en biógrafo oficial.
Ambos se conocieron en 1936 "en una playa y lo pasaron muy bien con el sol, la comida y mujeres guapas a su alrededor", ha señalado hoy en la presentación de la exposición Antony Penrose, hijo del artista y de Lee Miller.
Sin embargo, había "algo más importante" en la vida de los dos artistas, porque Penrose "era un artista surrealista y rápidamente cayó bajo la influencia y el encanto de Picasso", según Antony Penrose.
Su padre no fue sólo amigo y biógrafo de Picasso, sino también el comisario, en 1960, de la exposición más importante de la época sobre la obra del malagueño, celebrada en la Tate Gallery de Londres.
La comisaria de la exposición, Katherine Slusher, ha destacado que siete de las 49 obras que se muestran en Málaga no habían sido expuestas antes, al estar guardadas en carpetas en la vivienda donde vivieron Penrose y Miller.
Según Slusher, Penrose se sintió "maravillado" por Picasso, tanto por la persona como por el artista, y ello llevó a Lee Miller a asegurar en tono jocoso que se sentía "como la viuda" del malagueño, porque "el gran amor de Penrose era Picasso".
La muestra, presentada hoy por el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, permanecerá en la sala de exposiciones de la Fundación Picasso hasta el próximo 25 de enero, y del 6 de febrero al 19 de abril se podrá contemplar en el TEA (Tenerife Espacio de las Artes), que se inaugura el 31 de octubre.
El director del TEA, Javier González de Durana, ha explicado que la relación de Penrose con Tenerife fue especialmente estrecha en dos momentos, el primero en los años 30 del siglo pasado.
En esa década se publicaron cuatro números del boletín de la Internacional Surrealista y Tenerife fue -junto a Praga, Bruselas y Londres- una de las ciudades en las que se editó la citada publicación.
El segundo momento se produjo en la década de los 70, cuando se organizó en la isla una exposición de esculturas en la calle de autores como Miró, Calder o Henry Moore, ha añadido González de Durana.
Diario Sur
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